
Con tres años mi hijo me ha dicho; “ Mama, yo quiero ser blanco”, yo he intentado mantener la postura mientras miraba a mi marido para que me echara un cable, y hemos tenido esta conversación.
-¿Y porque quieres ser blanco?
- Porque todos son blanco y yo quiero ser blanco y no quiero ser marrón
- Pues a mi me encanta tu color de piel.
- Y de mayor, ¿seré blanco?
- No cariño, serás como eres ahora, un marrón precioso
- Y tú, ¿por qué no eres marrón?
- Porque cada uno tiene rasgos diferentes, ¿a que los dos tenemos el pelo rizado y oscuro?
- Si, y el papa y Nuria lo tienen liso
- Ves!, además en verano todos quieren ese color de piel y se ponen al sol porque quieren estar marrones, porque el marrón es muy chulo.
- ¿ Es chulo?
- Es chulísimo, ¿a ti te gusta?
- Si
- Entonces, ¿para que quieres ser blanco?
- Porque ... ( ya se cansa de tanta conversación y me suelta) ... es que spiderman negro es malo y yo soy bueno.
Me gustaría acertar, saber la justa medida de darle la importancia que todo esto requiere, ni mucha, ni poca. Al final te das cuenta que por muy mentalizado que tenemos las cosas siempre te surge la duda si lo haces bien, o mejor como hacerlo para que ellos se sientan bien, no tenerlos en una burbuja como si no pasara nada, pero tampoco machacarles con esas diferencias por ser adoptado.
Mi hijo con solo tres años quiere ser blanco, si apenas hace unos meses se daba cuenta de que era de diferente color.... Supongo que tendrá fases, fases que se sentirá orgulloso de ser negro ( o marrón) y otras que no querrá serlo, pero en todas quiero estar a su lado.